El libro que nos reúne tiene su larga historia. En realidad ella empieza hace cosa de 200-300 años, cuando al señor Fourier se le ocurrió inventar las series de Fourier.
Más cerca de nosotros, hace bastantes menos años, un estudiante nuestro nos trajo de Estados Unidos un texto novedoso de mecánica cuántica, para ver si acaso nos interesaba. Nos interesó, y mucho (el plural se completa con mi esposa, la investigadora Ana María Cetto). Se trataba de un texto diferente a cualquier otro, tanto por la forma en que abordaba el difícil problema de enseñar mecánica cuántica, como por el método usado para su elaboración. Hojeándolo pronto pensamos que sería muy útil que circulara aquí, entre estudiantes y profesores de las materias afines.
Investigamos un poco respecto a LEX, el grupo japonés que había producido el libro y pronto descubrimos dos cosas. La más sorprendente fue que se trataba de un grupo dedicado al aprendizaje y enseñanza de lenguas (y que practica el lema ¡Todos podemos hablar siete idiomas!). El segundo descubrimiento fue que los jóvenes estudiantes de LEX habían producido no uno, sino tres textos: uno sobre las series de Fourier, el de mecánica cuántica que teníamos en nuestra manos y el tercero ¡sobre el DNA! Es decir, un texto de matemáticas, uno de física y otro de biología. ¡Nada mal para estudiantes de lenguas extranjeras! La razón de esta sorprendente realización es en sumo grado interesante y atractiva: en LEX vieron en las matemáticas, la física cuántica y el DNA tres lenguajes diferentes y universales, tema del máximo interés para quienes desean compenetrarse en los lenguajes de la naturaleza y del hombre.
Al revisar aquellos novedosos libros sobre series de Fourier y mecánica cuántica vimos que encerraban, además de su interés intrínseco como textos, otra oportunidad para que la UNAM hiciera circular sus libros por Iberoamérica al traducirlos, publicarlos y distribuirlos en español: esta sería una contribución cultural más de la UNAM a nuestra región natural del mundo. Con una plática informal de mi esposa con los directivos de LEX en Tokio verificamos que ellos estaban por su parte interesados en la traducción y publicación de sus textos al español. Cuando presentamos la idea a la Dirección General de Publicaciones de la UNAM, ella fue recibida de inmediato con interés y compromiso. ¡Excelente, las cosas marcharían!

Me salto el resto de la historia para colocarme en el momento actual, con el primer libro de la pareja LEX en producción en nuestras manos, en muy buen español, por cierto. No es aquél que conocimos primero, el de mecánica cuántica, sino el otro, sobre las series de Fourier, que de manera natural es anterior al anterior, aunque esto suene a contradicción. De hecho los estudiantes de LEX vieron en la mecánica cuántica un campo de mucho interés para aplicar los conocimientos que habían adquirido sobre las series de Fourier. De ahí la producción del segundo libro. Y vino después el tercero, el del DNA, el lenguaje que nos fabrica a nosotros mismos.
El que hoy aquí presentamos es un libro con monitos. Pero no es un libro de monitos. Todo lo contrario: es un libro absolutamente serio, pero los monitos (por cierto, japoneses y muy simpáticos) agregan su toque lúdico y lo hacen a la vez tan didáctico como didáctico puede ser un libro de matemáticas. Se trata de un excelente texto que seguramente ayudará a los jóvenes a introducirse con facilidad al cálculo infinitesimal y a varios temas más avanzados de matemáticas, como son las propias series de Fourier. Siento que yo hubiera disfrutado y usufructuado enormemente este libro de haber dispuesto de él cuando avanzaba en mis estudios en la escuela vocacional, es decir, el bachillerato politécnico.
Esos jóvenes que temen que jamás podrán entender tales cuestiones y se ponen a temblar frente a un seno o un coseno, descubrirán con este libro que sí se pueden entender tales cosas, e incluso hallarlas amenas. De hecho, serán muelle y agradablemente llevados de la mano por aquella veintena de lejanos compañeros, aquellos que allá en Japón tomaron la iniciativa de poner en papel sus experiencias durante el aprendizaje de la materia.
Aventuras con Fourier es en efecto un libro sui generis. Escrito no por un maestro, sino por los alumnos, jóvenes que no estudian matemáticas, pero que se adentraron en ellas para comprender finuras del lenguaje hablado —y penetrar simultáneamente en los secretos de un lenguaje formal— y que exponen con sinceridad y humor sus dificultades, dudas, éxitos y sorpresas, sufridas unas y gozados los otros, durante el estudio del invento del señor Fourier. Es, así, un libro vivo, más vivo aun de lo que suelen ser los buenos libros.
Dentro de algún tiempo —esperemos que la espera sea breve— debe aparecer el segundo libro, el de mecánica cuántica, de características similares al actual, y realizado básicamente por los mismos jóvenes estudiantes. Nos contenemos por ahora y hablaremos de él llegado su momento. Solo agrego una observación importante y justa. Como sucede con los buenos productos, estos libros llevan un alto valor agregado. Me refiero a la calidad de sus traducciones al español. Ambas traducciones fueron realizadas por personas, los maestros Andrea Valdés el de mecánica cuántica y José Luis Gutiérrez el de Fourier, altamente preparadas en su respectiva materia —expertos les llaman en la jerigonza oficial— y buenos conocedores y usuarios de nuestra lengua. Y además, ambos realizaron un trabajo cuidadoso y dedicado, mucho más allá de lo que normalmente se espera de un traductor. Y es que se trata de dos profesores universitarios, acostumbrados a dar más de lo solicitado.
Solo deseo añadir que considero que LEX ha hecho una valiosa contribución a los jóvenes estudiantes y a la difusión de la ciencia. Más aun, ha inventado e introducido un nuevo estilo de preparar textos para la introducción a las ciencias. Esperemos que el ejemplo cunda y que a muchos jóvenes se les pueda ofrecer esta magnífica oportunidad. Por cierto, podríamos recoger la idea y preparar nuestros propios libros: es ésta una invitación y un reto a nuestros jóvenes estudiantes.
¡Muchas gracias!
Dr. Luis de la Peña;
Investigador Emérito del Instituto de Física, Catedrático UNAM e Investigador Nacional Emérito,
premiado en el 2008 con la Medalla al Mérito Universitario de la UNAM.